Tania Cabrera Garcia
Sobrina
«Mi corazón está tan triste, con tú partida a destiempo. Dios acoja en su reino, se muere quien se olvida.💔💔Descanza en paz.🕊🕊»

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«Una mujer alegre, trabajadora y con un corazón siempre dispuesto a ayudar»
Una mujer alegre, trabajadora y con un corazón siempre dispuesto a ayudar Hablar de Alejandrina es hablar de alegría. De esa alegría auténtica que no necesitaba grandes motivos para aparecer y que tenía la capacidad de contagiar a quienes estaban a su alrededor. Le encantaba bailar y lo hacía muy bien. Disfrutaba de la música, de la ropa bonita y de estar siempre arreglada. Tenía esa personalidad especial que podía transformar un momento cotidiano en una ocasión para sonreír. Parecía llevar siempre una fiesta en el corazón. Su alegría formaba parte de su manera de vivir y también de la forma en que se relacionaba con los demás. Con su espontaneidad, sus gestos y su entusiasmo, muchas veces conseguía alegrar el día de quienes compartían con ella. Pero detrás de esa mujer alegre también existía una persona profundamente generosa, trabajadora y esforzada. Alejandrina tenía un corazón dispuesto a ayudar. Cuando alguien necesitaba una mano, una palabra o simplemente compañía, allí podía estar ella, entregando parte de sí sin esperar nada a cambio. Fue también una buena hija, entregando cariño, preocupación y compañía a su familia. Supo enfrentar la vida trabajando, esforzándose y siguiendo adelante con fortaleza.
Quienes tuvieron la oportunidad de conocerla conservarán diferentes recuerdos: quizás una conversación, una canción, un baile, una celebración, su manera de arreglarse, una sonrisa o alguno de aquellos pequeños momentos que hoy adquieren un significado enorme. Su partida, el 26 de agosto de 2026, deja tristeza y un profundo vacío entre quienes la amaron. Pero también deja algo que la muerte no puede llevarse: la huella de una vida compartida.
Alejandrina no será recordada solamente por los años que estuvo entre nosotros, sino por la alegría que regaló, el cariño que entregó y la bondad que sembró en su camino. Y quizás la mejor manera de recordarla sea precisamente así: alegre, bonita, arreglada, bailando y disfrutando la vida, como si siempre hubiese una fiesta esperando comenzar. Que Dios la reciba en su Reino, le conceda el descanso eterno y entregue fortaleza y consuelo a toda su familia, amigos y seres queridos. Tu alegría seguirá viviendo en cada corazón que alguna vez hiciste sonreír. Que Dios la reciba en su Reino y conceda fortaleza y consuelo a toda su familia y seres queridos. Descansa en paz, Alejandrina Cabrera García
Sobrina
«Mi corazón está tan triste, con tú partida a destiempo. Dios acoja en su reino, se muere quien se olvida.💔💔Descanza en paz.🕊🕊»